En julio pasado, los salarios registrados aumentaron un 2,5%, superando apenas la inflación del 2,1% registrada en el mismo período. Esta ventaja de 0,4 puntos porcentuales fue mayor en el sector público, donde los sueldos crecieron un 3%, impulsados en parte por un incremento superior al 6% en las remuneraciones de las Fuerzas Armadas y la Policía de Establecimientos Navales. En contraste, los salarios del sector privado se incrementaron un 2,3%, según datos del INDEC.

Durante los primeros siete meses del año, los salarios registrados acumulaban un aumento del 18,3%, frente a una inflación del 19,3%. En ese período, los salarios privados crecieron un 17%, mientras que los públicos lo hicieron un 21,1%.
Al analizar los datos del sector público, en julio los salarios nacionales aumentaron un 3,9%, seguidos por los provinciales con un alza del 3,2%. En los siete primeros meses del año, los salarios públicos nacionales subieron un 18,1% y los provinciales un 20%.
En cuanto a los salarios de los trabajadores no registrados, se registró en julio una suba del 3,9%, con un incremento acumulado del 34,4% en los primeros siete meses y un crecimiento interanual del 59,9%. Sin embargo, estos porcentajes no reflejan los valores actuales, ya que existen atrasos de hasta cinco meses en los datos que el INDEC utiliza para este segmento, lo que distorsiona el índice general.
En términos interanuales, los salarios privados aumentaron un 29,7%, mientras que la inflación se situó en un 33,8%, lo que implica una caída real del 3,1%. En el sector público, los salarios nacionales crecieron un 27,5% (-4,7% real) y los provinciales un 30,4% (-2,5% real).
Tras la fuerte depreciación del peso y el salto inflacionario al inicio de la actual gestión, los salarios experimentaron una caída significativa, superior al deterioro registrado en administraciones anteriores. Posteriormente, los salarios privados comenzaron a recuperarse, mientras que la caída en el sector público nacional se profundizó.
Este año, los salarios públicos empataron con la inflación, pero no lograron revertir el deterioro acumulado en años previos. Por su parte, la evolución salarial en el sector privado mostró una fuerte heterogeneidad, vinculada a la dinámica del empleo.
En comparación con noviembre de 2023, mes previo a la asunción del actual gobierno nacional, los salarios privados registrados se ubicaron un 3,3% por debajo, mientras que los del sector público se encontraban un 17% inferiores, con caídas del 36% en el ámbito nacional y del 9% en el provincial. Tras una caída real similar en los primeros meses de 2024, los salarios públicos nacionales continuaron deteriorándose en términos reales, mientras que los provinciales lograron recuperar parcialmente lo perdido.
La consultora ACM proyecta para el cierre de 2026 una leve caída del salario real. Advierten que los principales riesgos están asociados, por un lado, a que no se consolide la recuperación de la actividad económica y persista la heterogeneidad sectorial, especialmente en ramas intensivas en mano de obra, lo que limitaría la capacidad de recomposición salarial en el sector formal. Por otro lado, una desinflación más lenta o episodios de mayor tensión cambiaria podrían acelerar la transferencia inflacionaria a precios y erosionar los aumentos nominales, incluso dentro del esquema de bandas cambias establecido.
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