Argentina incorporará el autotest OraQuick HIV Self-Test, que permite hacer una prueba de detección sin extracción de sangre ni visita a un laboratorio. Richmond estará a cargo de la distribución local, a partir de un acuerdo con la empresa estadounidense OraSure Technologies. La comercialización comenzaría a mediados de noviembre en farmacias y plataformas digitales, con un precio inicial de $27.500. En una primera etapa se venderá por esos canales; la posibilidad de sumarlo a la oferta gratuita del Programa Nacional de VIH todavía está bajo evaluación.

El kit incluye una varita para tomar la muestra, un tubo con líquido, un soporte y una bolsa para desechar los elementos utilizados. La muestra se obtiene pasando la varita por las encías superiores e inferiores, sin tocar la zona de detección con las manos. Luego se coloca en el tubo y se espera entre 20 y 40 minutos para leer el resultado. Según la información difundida, dos líneas completas indican un resultado reactivo y una sola línea, uno negativo.
Un resultado reactivo no confirma por sí mismo que la persona tenga VIH: requiere estudios de laboratorio. A su vez, un resultado negativo no descarta necesariamente una infección, porque durante el período ventana puede no haber suficientes anticuerpos para que la prueba los detecte. Por eso, el resultado debe interpretarse teniendo en cuenta esa limitación y, si es reactivo, verificarse mediante análisis de laboratorio.
La expansión de las opciones de testeo busca facilitar la detección temprana. Según los datos del Ministerio de Salud citados en la información, alrededor de 140.000 personas viven con VIH en el país y el 13% desconoce su diagnóstico, unas 18.200 personas. Detectar la infección permite iniciar el tratamiento antirretroviral; la fuente señala que, con una carga viral indetectable sostenida gracias a la medicación, no se transmite el VIH por vía sexual.
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